domingo, 1 de mayo de 2011

El final de mi camino, el principio de mi vida.

¿Realmente existe el destino? ¿Y si éste existe, es posible cambiarlo? Yo no creía en un destino, simplemente pensaba que mediante mis actos podía elegir cuál era el camino a seguir en el curso se mi vida. Mis pasos seguían uno tras otro sin rumbo, desesperanzadamente, esperando encontrar grandes piedras en su camino. Pero entre tantas piedras puntiagudas que hirieron mis pies encontre un pequeño rosal, del que comenzaban a salir unas rosas rojas preciosas. Era pequeño, pero era perfecto para mi. Sabía que sus pocas espinas no iban a hacerme sangrar, y que su dulce olor permanecería en mi siempre. A base de actos y decisiones tomadas al azar conseguí encontrarlo. Ahora pienso que ha merecido la pena el sufrimiento pasado, porque si no hubiese seguido este camino, quiza ahora no hubiese llegado hasta él. ¿Fue casualidad encontrarme con ese bonito rosal? ¿Fue el destino quien lo puso en mi camino? No lo se. Solo se que no voy a dejarlo escapar, y que me encanta.



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